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Gestión especial, ¿fin de la historia?

30 de diciembre de 2019

Frank Steenhuisen escribe en Brookz sobre un negocio de hostelería y administración especial

La gestión especial no es ciertamente el fin de una empresa. Para el empresario, es importante mantener una comunicación abierta con el banco, estar preparado para tomar medidas claras y, sobre todo, tener el valor de mirarse al espejo.

Por diversas razones, las empresas pueden acabar en administración especial. Piense, por ejemplo, en una inversión que se ha descontrolado, en un proyecto de TIC o en un descenso repentino de la facturación. Le puede pasar a cualquier empresario, no es ninguna desgracia. En muchos casos, la empresa sale incluso reforzada de este proceso.

Estudio de caso

 

El ejemplo que describe Frank se basa en mi experiencia como asesor de una gran empresa de hostelería, pero con un poco de imaginación también se pueden rellenar otros sectores. El sector de la hostelería también es considerado un sector de riesgo por los bancos por varias razones, tales como: altamente cíclico, alta dependencia del empresario y del efectivo.

 

Bijzonder Beheer, einde verhaal? 1

En una situación desesperada

 

Este empresario era y es un valioso cliente de uno de los principales bancos. Durante años, tenía buenas cifras, informes claros y crecía rápidamente. Sin embargo, debido a que había adquirido un número relativamente grande de otros negocios de hostelería en un corto espacio de tiempo, se encontró con dificultades en una serie de áreas. Ante la debilidad de la economía, los resultados fueron decepcionantes y la integración de las nuevas empresas tardó más de lo previsto. Su director financiero dejó la empresa inesperadamente, por lo que los informes dejaron de entregarse a tiempo.

Le dijo a su asesor: 'Estoy condenado, este es el fin de mi negocio'. Sin embargo, descubrió que la sopa no estaba tan caliente. Rápidamente dejó de lado su ego herido y su ira y se puso a trabajar.

Plan de mejora

 

Se elaboró un plan de mejora en poco tiempo y se compartió con los gestores de cuentas de Special Management. Durante la reunión se produjo un debate constructivo en el que ambas partes pudieron expresar sus preocupaciones y en el que hubo espacio para indicar las expectativas de cada uno. Pronto llegamos a la conclusión de que, en esta fase, el empresario y el banco comparten el mismo interés: la recuperación de la empresa.

En poco tiempo se tomaron una serie de medidas: por el momento no hay más adquisiciones. Se contrató a un buen director financiero interino y el empresario se centró plenamente en la integración de las recientes adquisiciones. Estas medidas se comunicaron claramente al banco, pero también se dejó claro que, dada la magnitud del problema y, sobre todo, la mediocre coyuntura económica, no había que esperar milagros.

En pocos meses, la información financiera volvió a estar en orden y, aunque las cifras seguían siendo decepcionantes, el banco recuperó la confianza. En seis meses, se contrató a un nuevo director financiero competente.

Fuga arriba

 

La integración de las nuevas empresas resultó ser un trabajo duro, pero después de más de un año, el empresario vio la luz al final del túnel. Las fugas se han puesto al descubierto y, en caso necesario, se ha sustituido al personal. Mientras tanto, se ha desarrollado un sistema de información muy preciso que ahora se utiliza en todo el grupo.

Gestión especial de salida

 

Gracias a ello, la actitud de las personas de la administración especial se relajó y se creó un buen vínculo. Todavía hubo algunas discusiones aquí y allá, pero en general el ambiente fue positivo. Ciertamente, cuando la economía se recuperó y los resultados mejoraron, el banco mostró un gran respeto por el empresario. Después de más de dos años, la empresa abandonó el departamento de administración especial y, de hecho, era más fuerte y estaba mejor organizada que antes.

En más de dos tercios de los casos, la administración especial no es el fin. Para el empresario, es importante seguir comunicándose abiertamente con el banco, estar preparado para tomar medidas claras y, por último, tener el valor de mirarse al espejo.

 

Frank es socio de JBR. Es un consultor financiero que ayuda a las empresas en la gestión especial, la refinanciación y la reestructuración.

Fuente: https://www.brookz.nl/kennisbank/bedrijf-verkopen/bijzonder-beheer